Hacía poco más de un año que había llegado a aquel pueblo, a aquella calle y a aquella casa de piedra, barro, paja y mucha paciencia. Cuando despertaba una de las primeras tareas era ir a buscar el pan, las pastas, la leche, el pescado, las carnes… todos los productos más o menos frescos se vendían en la lonja tres días a la semana. Le gustaba, al principio pensaba en las comodidades del supermercado, de los mercados centrales…. pero pronto le entrada aquella angustia que le oxidaba los sentidos. Se sacudía, entonces, sus pensamientos.
En aquel pueblo sumergido entre montañas, las cosas discurrían así…Los días que no había mercado de lonja era porque o bien había diluviado, había nevado hasta aislarlos o el calor sofocante había hecho imposible que los comerciantes cruzasen el túnel del lobo… por eso, tal como le habían aconsejado, su despensa no descuidaba nunca los productos esenciales. Su vecino Matías decía que lo mejor era ir al compás del campo y de sus frutos…apenas se lo veía por las tiendas o por el mercado….Matías tenía todo lo que debía tener para vivir.
La chica extranjera, la única visitante que se atrevió a quedarse en aquel pequeño pueblo entre el término más extenso del norte, le gustaba escucharlo… aprendía y después, entre las horas de la noche, escribía, componía, creaba y se inspiraba… gracias, entre otras cosas, a las conversaciones con Matías y su mujer Carmela. Ambos habían llegado allí escapando de la represión de una guerra lejana… todavía se sobresaltaban ante un ruido inesperado. Aquellas gentes habían sido los predecesores de esta nueva visitante… cada uno de ellos arrastraba sus propias guerras…. Todos los habitantes de aquella aldea arrastraban algo. Mireia conservaba pocos rasgos de su anterior vida: su dolencia mental, su pasión por el silencio, sus tristezas, su disimilo extravagante, su soledad bien acogida; el delirio por las palabras escritas y por las letras que podía describir; los paseos continuos y continuados por las sendas interminables de aquel entorno…. Su trabajo en aquella especie de masía , enclavada dentro del pueblo, le había endormiscado la memoria hacia el estruendo de sus días pasados…. Tan sólo esperaba que sus amigos hubiesen podido conservar su existencia, aunque eso significase condenarse, pernoctando toda una vida al fondo de un valle.
sábado, marzo 31, 2007
Lejos de la realidad.
La celebración de aquella fiesta estaba demasiado cerca del olvido…lo que antaño fueron procesiones, ahora eran pases de personas que realizaban un circuito, más o menos redondo…más o menos ovalado…sin sentido en nada, ni en el sentir. Los capuchinos habían olvidado su paso y los cirios se confundían porque los pocos que miraban, aquella especie de celebración, llevaban una velita reposada en la palma de la mano. La noche era doblemente triste y pausada., estirada con aquel compás roto de tambores desmembrados… aquello había cambiado mucho desde que los ciudadanos fueron librados, poco a poco, del yugo de una secta como cualquier otra.
Dulces caseros.
Sebastián comía con verdadera devoción aquella pasta de bollería casera… le recordaba al sabor y a aquel abanico de olores de la infancia… subido de rodillas encima de la silla de madera y esparto, con la cabeza apoyándola en la mano… allí en la cálida cocina de la casa grande entre sus abuelos. Las paredes eran de un azul que no había visto nuca y que nunca más volvería a ver… solía experimentar, en el sótano ventilado, para conseguir aquel tono de azul que tanto le recordaba a todos los días de en el caserío.
Ahora no sabía donde estaba, ni lo que hacía allí….suponía que pasar los días hasta que lo mataran o que lo liberaran del secuestro en su caserío. Tres pistoleros entraron como elefantes en una cacharrería .
A Sebastián le tocaba vivir con aquellos tres caracteres diferentes….él que siempre había disfrutado con la soledad del caserío.; después de varias semanas de cautiverio clásico empezaron a comportarse como huéspedes prepotentes, como invitados dóciles, como amables compañeros, como amigos y casi como personas inspiradas en alguna doctrina que se libra del dogmatismo más férreo…Sebastián empezó a salir y a volver a disfrutar de todo, sin fronteras… Al cabo de pocos días se acercó un policía, alto y de mirada esquiva, preguntó por tres personas a las que buscaban por alterar el orden en una calle frente a la sede del gobierno…después de muchos días de búsqueda los rastros les llevaban allí. Sebastián escuchó, dio media vuelta sobre sus talones y gritando tres nombres inventados preguntó a sus agitadores amigos.
El policía se despidió no sin antes degustar un buen vaso de leche recién ordeñada y una casera pasta de bollería. Otra vez el olor le recordó a Sebastián los consejos hospitalarios de sus abuelos.
Ahora no sabía donde estaba, ni lo que hacía allí….suponía que pasar los días hasta que lo mataran o que lo liberaran del secuestro en su caserío. Tres pistoleros entraron como elefantes en una cacharrería .
A Sebastián le tocaba vivir con aquellos tres caracteres diferentes….él que siempre había disfrutado con la soledad del caserío.; después de varias semanas de cautiverio clásico empezaron a comportarse como huéspedes prepotentes, como invitados dóciles, como amables compañeros, como amigos y casi como personas inspiradas en alguna doctrina que se libra del dogmatismo más férreo…Sebastián empezó a salir y a volver a disfrutar de todo, sin fronteras… Al cabo de pocos días se acercó un policía, alto y de mirada esquiva, preguntó por tres personas a las que buscaban por alterar el orden en una calle frente a la sede del gobierno…después de muchos días de búsqueda los rastros les llevaban allí. Sebastián escuchó, dio media vuelta sobre sus talones y gritando tres nombres inventados preguntó a sus agitadores amigos.
El policía se despidió no sin antes degustar un buen vaso de leche recién ordeñada y una casera pasta de bollería. Otra vez el olor le recordó a Sebastián los consejos hospitalarios de sus abuelos.
Cuestión de pelotas.....
Aquella voz estaba adormilada entre pensamientos que retornaban una y otra vez como si se jugase al frontón con las ideas. Inevitablemente las ideas eran las pelotas, mientras tanto nosotros éramos la fuerza que las impulsaba hacia un lugar con retorno… mientras tanto el tiempo pasaba y la pelota iba y venía, más o menos veloz, llegando hasta nuestro impulso. A veces enviábamos las pelotas muy lejos y con mucha fuerza, desde la última posta… entonces se solían perder en el aire….habíamos sido víctimas de la pretensión.
Corto y sin leche.
La tarde se fue encerrando en si misma, como un día sin lluvia, que siente como el cielo se alimenta del agua que antes estaba en tierra. Miramos como fue la estancia de aquellas gotas que ahora son charcos y de aquellos charcos que pronto serán lluvia….miramos y nos sonreímos por la sencillez.
Un día de suerte.
La casa estaba repleta de cosas, objetos e inspiraciones interesantes. De la biblioteca no podía ni hablar…tampoco de la colección de música. Fue a darle un vistazo antes de empezar a llevar a la gente. Todo estaba en perfecto estado y fue rechazada por los bolsillos repletos porque los propietarios eran odiados, escondieron durante años a muchos perseguidos…. Todavía hoy se odiaba a los perseguidos porque con ellos solían llegar las represalias, las noches de temor… pero pocos se acordaban de las tazas de sopa caliente, del pan recién horneado, las galletas, las vitaminas…el pueblo sentía desconfianza, apatía, envidia, odio, frustración y aquel desagradecimiento que los convertía en seres, más bien, mal nacidos.
Cerró y se fue a su casa por la que pagaba mucho más de lo que valía. Se sentó, cansada, en el sillón después de cenar… aquel día en el bar había adquirido su primer número de lotería de sorteo especial, pero le interesaba tanto que su sueño se transformó en profundo…. A la mañana siguiente se levantó, recogió el periódico y sufrió uno más de sus ataques de ansiedad.
No tuvo más remedio que llamar a su empresa, pero cuando explicaba que tardaría un poco en llegar… su jefe volvió a demostrar que también era un mal nacido. Suspiró y se esforzó para no repetir otro ataque de ansiedad…. Eso le recordó que ya había sufrido uno, mientras se vestía y para distraerse se puso a intentar saber el por qué, aunque nunca lograba hacerse con ello… Volvió a la casa y mientras atendía a varias llamadas telefónicas quitó el cartel que informaba de que el inmueble se vendía. Una voz le detuvo cuando cerraba la verja…era el mal nacido de su jefe. Haciendo alarde de su particular estilo le preguntó si ya había logrado vender la casa de “los maditos rojos”.
Ella se distanció de él, lo suficiente para lanzarle una mirada de repugnante desafío. Le dijo que la compraba ella…Le llamó loca y le pidió que se fuese a su casa, que no se le ocurriera ir al médico y que volviese a colocar el cartel…El gesto de indiferencia de ella hizo que quien volviese sobre sus pasos fuese él….Ella le entregó unos papeles.
Él empezó a proferir argumentos del tipo: “sabía que llegarías lejos…” .Ella prefirió omitir respuesta…ahora que lo había visto no hacía falta irse de su nueva casa. Le gustaba aquella casa de rojos y refugio de rojos. Se sentía preparada para el tiempo de la envidia.
Cerró y se fue a su casa por la que pagaba mucho más de lo que valía. Se sentó, cansada, en el sillón después de cenar… aquel día en el bar había adquirido su primer número de lotería de sorteo especial, pero le interesaba tanto que su sueño se transformó en profundo…. A la mañana siguiente se levantó, recogió el periódico y sufrió uno más de sus ataques de ansiedad.
No tuvo más remedio que llamar a su empresa, pero cuando explicaba que tardaría un poco en llegar… su jefe volvió a demostrar que también era un mal nacido. Suspiró y se esforzó para no repetir otro ataque de ansiedad…. Eso le recordó que ya había sufrido uno, mientras se vestía y para distraerse se puso a intentar saber el por qué, aunque nunca lograba hacerse con ello… Volvió a la casa y mientras atendía a varias llamadas telefónicas quitó el cartel que informaba de que el inmueble se vendía. Una voz le detuvo cuando cerraba la verja…era el mal nacido de su jefe. Haciendo alarde de su particular estilo le preguntó si ya había logrado vender la casa de “los maditos rojos”.
Ella se distanció de él, lo suficiente para lanzarle una mirada de repugnante desafío. Le dijo que la compraba ella…Le llamó loca y le pidió que se fuese a su casa, que no se le ocurriera ir al médico y que volviese a colocar el cartel…El gesto de indiferencia de ella hizo que quien volviese sobre sus pasos fuese él….Ella le entregó unos papeles.
Él empezó a proferir argumentos del tipo: “sabía que llegarías lejos…” .Ella prefirió omitir respuesta…ahora que lo había visto no hacía falta irse de su nueva casa. Le gustaba aquella casa de rojos y refugio de rojos. Se sentía preparada para el tiempo de la envidia.
Aprender del día a día.
Se puede llegar a saber encajar los golpes, a casi borrarlos de la memoria… archivarlos, pero desaparecería del lugar el día que lograse que los golpes no me levantaran la sensibilidad…me da igual llorar, como entristecerme, como apagarme en un día de subidón…. Todo ello demuestra que sigo siendo yo en un día como cualquier otro, donde con la apatía y la acomodación se apoderan hasta del tiempo… además los desengaños incentivan mi imaginación.
miércoles, marzo 28, 2007
Dos conexiones separadas.
Miedo
Perplejidad que habla por si sola
Surcos que miran alrededor
De una mirada crispada
Tan clara como ampliada
Tan embriagada como desértica.
…al final del día, sólo se escucha un chirrido
un aura caprichosa y errática…
…un chantaje del destino,
con un futuro turbio…
todo esto, inevitablemente….
…es el aliento del miedo.
El drama rozó la claridad
De un día que no tenía estilo
Llegó el tiempo en que el cielo se enturbió,
Se cerró y se ennegreció…
Se tornó crispado
Saliéndole ruidos y chispas…
…luces que nos cegaban
de pronto gotas de lluvia grandes,
vibrantes, cercadas y aburridas
los árboles marchitados
la tierra recubierta de blanco
la acequia, sumergida…
Perplejidad que habla por si sola
Surcos que miran alrededor
De una mirada crispada
Tan clara como ampliada
Tan embriagada como desértica.
…al final del día, sólo se escucha un chirrido
un aura caprichosa y errática…
…un chantaje del destino,
con un futuro turbio…
todo esto, inevitablemente….
…es el aliento del miedo.
El drama rozó la claridad
De un día que no tenía estilo
Llegó el tiempo en que el cielo se enturbió,
Se cerró y se ennegreció…
Se tornó crispado
Saliéndole ruidos y chispas…
…luces que nos cegaban
de pronto gotas de lluvia grandes,
vibrantes, cercadas y aburridas
los árboles marchitados
la tierra recubierta de blanco
la acequia, sumergida…
La impresión que alimenta al olvido.
El perro estaba descansando y resoplando como si hiciese horas extra. Simón se levantó de la hamaca, donde leía, poniéndose a dibujar, en el aire, figuras excéntricas que lo estiraban… de vez en cuando volvía la mirada hacia el descanso, sin complejos, de su perro. Antes de ponerse a leer de nuevo, Simón, cerró los ojos en un ejercicio de memoria , al menos debía intentar recordar la trama del libro para no perderse de nuevo y tener que empezar de cero. Simón, desde el accidente sufría inmensas lagunas en la memoria que él denominaba lagos… se hizo con un perro para que le ayudase a no perderse, a ubicarse, a encontrarse, a saber quién era… pero para recordar el nombre del can no tuvo otro remedio que ponerle de nombre aquello que era una prolongación de Simón. Así, con estos precedentes, el perro se llamaba Pedro….
El accidente.
El accidente tuvo lugar en el camino que comunicaba el molino harinero, movido por las aguas del río Cambriles, y la masía de la familia del Tío Aquilino. Simón resbaló y cayó, arrastrándose por un terraplén. Se despertó al cabo de un rato; lo supo porque una corteza de olmo que se disponía a ser arrastrada por el agua, cuando abrió los ojos estaba detenida mucho más abajo, rodeada de ramas, hojarasca…Se levantó se quitó el barro de los pantalones y de los brazos y se sentó intentando averiguar qué parte del cuerpo le dolía menos… un sabor dulzón, pero a la vez salado, notaba entre los labios, el golpe de la frente se quejaba supurando sangre.
El dolor del pecho le impedía respirar bien; su tobillo izquierdo se estaba inflamando y ya no lo podía poner en el suelo; su brazo derecho presentaba un aspecto desastroso…. Le costó cerca de tres horas salir de la ribera del río Cambriles, pero sólo quedaban dos horas de sol y sabía que no llegaría al punto de partida. Sabía de la existencia de Aquilino y de su masada, pero también recordaba perfectamente su reputación y sus antecedentes… casi prefería marchar a pie por la senda de los Desviados y arriesgarse a llegar al punto de partida, pero en el punto de partida no habría nadie que lo pudiese trasladar al pueblo… aquella travesía estaba resultando un fracaso. Simón, tenía la certeza de que se acordaría de esta aventura, siempre.
Decidió arriesgarse y pedir ayuda a Aquilino…estaba más cerca, eso era suficiente. Cuando pudo ver las luces de la masada de Aquilino se alegró, pero también se sorprendió porque estaban todas encendidas. Se oían los cantos de una lechuza… se encaminó hacia la masada. Se paró en seco al escuchar un grito estridente, casi de súplica… todos sus músculos empezaron a temblar como asustados, su sangre se heló porque los gritos no cesaban, eran unos gritos más allá de lo humano….Simón puede que ya no fuese Simón cuando patéticamente y atenazado por el dolor se encaminó hacia la masada de Aquilino. Unas ovejas subían a toda prisa, mientras dos jóvenes excursionistas salían despavoridos del granero, estaban atemorizados…quizás aterrorizados, pero Simón no les hizo caso y continuó dirección al granero… parecía un autómata…el bastón que utilizaba como muleta crujía bajo su ímpetu. Aquilino había matado a parte de su rebaño; había escaldado a las aves de corral y empalado a las gallinas… al gallo le había cortado la cabeza, mientras su cuerpo escapada decapitado: el cerdo llevaba el hacha incrustada en su lomo y la gorrina gritaba enloquecida, dándose a las paredes de su corral…Había sangre por todas partes… Simón levantó la cabeza y observó como unas cabras estaban colgando del techo con la lengua fuera y los ojos inflamados… habían tripas, vísceras, lenguas, cabezas, patas de otros animales. Simón vomitó lo poco que había comido aquel día.
Vio a Aquilino como se disponía a destripar, mientras estaba colgado, a su célebre perro Marte… el animal lloraba, pero no podía escapar de aquella atadura… Aquilino, recibió un golpe que le desplomó, al cabo de poco estaba atado mientras el perro le ladraba impenitentemente. Simón se sentó con un teléfono en la mano mientras su frente recibía los lametones de Marte, pero Simón ya no recordaba cómo se llamaba el perro ni en qué día estaba.
El dolor del pecho le impedía respirar bien; su tobillo izquierdo se estaba inflamando y ya no lo podía poner en el suelo; su brazo derecho presentaba un aspecto desastroso…. Le costó cerca de tres horas salir de la ribera del río Cambriles, pero sólo quedaban dos horas de sol y sabía que no llegaría al punto de partida. Sabía de la existencia de Aquilino y de su masada, pero también recordaba perfectamente su reputación y sus antecedentes… casi prefería marchar a pie por la senda de los Desviados y arriesgarse a llegar al punto de partida, pero en el punto de partida no habría nadie que lo pudiese trasladar al pueblo… aquella travesía estaba resultando un fracaso. Simón, tenía la certeza de que se acordaría de esta aventura, siempre.
Decidió arriesgarse y pedir ayuda a Aquilino…estaba más cerca, eso era suficiente. Cuando pudo ver las luces de la masada de Aquilino se alegró, pero también se sorprendió porque estaban todas encendidas. Se oían los cantos de una lechuza… se encaminó hacia la masada. Se paró en seco al escuchar un grito estridente, casi de súplica… todos sus músculos empezaron a temblar como asustados, su sangre se heló porque los gritos no cesaban, eran unos gritos más allá de lo humano….Simón puede que ya no fuese Simón cuando patéticamente y atenazado por el dolor se encaminó hacia la masada de Aquilino. Unas ovejas subían a toda prisa, mientras dos jóvenes excursionistas salían despavoridos del granero, estaban atemorizados…quizás aterrorizados, pero Simón no les hizo caso y continuó dirección al granero… parecía un autómata…el bastón que utilizaba como muleta crujía bajo su ímpetu. Aquilino había matado a parte de su rebaño; había escaldado a las aves de corral y empalado a las gallinas… al gallo le había cortado la cabeza, mientras su cuerpo escapada decapitado: el cerdo llevaba el hacha incrustada en su lomo y la gorrina gritaba enloquecida, dándose a las paredes de su corral…Había sangre por todas partes… Simón levantó la cabeza y observó como unas cabras estaban colgando del techo con la lengua fuera y los ojos inflamados… habían tripas, vísceras, lenguas, cabezas, patas de otros animales. Simón vomitó lo poco que había comido aquel día.
Vio a Aquilino como se disponía a destripar, mientras estaba colgado, a su célebre perro Marte… el animal lloraba, pero no podía escapar de aquella atadura… Aquilino, recibió un golpe que le desplomó, al cabo de poco estaba atado mientras el perro le ladraba impenitentemente. Simón se sentó con un teléfono en la mano mientras su frente recibía los lametones de Marte, pero Simón ya no recordaba cómo se llamaba el perro ni en qué día estaba.
Aires rápidos
El viento de marzo sacudió aquellos primeros días de calor repentino y casi traidor. Nos encontramos con una primavera mal alimentada y desprotegida, por una especie de odio que hacía que despertase con fríos y supurantes vientos que nos encerraron en casa como si las habitaciones fuesen madrigueras.
Los cielos se volvieron, casi transformándose, de invierno y, entre los árboles, se podían ver de nuevo, a las escarchas que nunca se fueron…..aunque los calores nos quisiesen engañar.
Los cielos se volvieron, casi transformándose, de invierno y, entre los árboles, se podían ver de nuevo, a las escarchas que nunca se fueron…..aunque los calores nos quisiesen engañar.
La rana en la charca.
La rana de aquella charca saltaba de piedra en piedra, buscando los primeros rayos de sol de aquella mañana de Abril…. De vez en cuando hablaba su idioma y los pajarillos se congregaban a su alrededor como si entendiesen lo que ésta decía o como si se aglutinaran en busca de una asamblea para decidir a quien le tocaba el gobierno de la charca en aquel mes. Por esos días las flores se descaraban y los ríos bajaban caudalosos por las nieves que se derretían, pausadas y tranquilas. La rana dibujaba jeroglíficos con sus saltos imaginarios de piedra en piedra…los pajarillos la acompañaban y aquello siempre terminaba siendo una fiesta. Esos días la charca sería gobernada por todos…
Un estruendo de pasos resonaba muy cerca. Risas y chillidos… una piedra surcó el aire cayendo a plomo sobre la charca; después otra y otra más…La rana se escondió, gritando una especie de contraseña al aire; los pajarillos se incrustaron en los matorrales, entre las piedras, más allá de los juncos… Los niños del pueblo ya no tenían frío.
Un estruendo de pasos resonaba muy cerca. Risas y chillidos… una piedra surcó el aire cayendo a plomo sobre la charca; después otra y otra más…La rana se escondió, gritando una especie de contraseña al aire; los pajarillos se incrustaron en los matorrales, entre las piedras, más allá de los juncos… Los niños del pueblo ya no tenían frío.
Sueño
Durante aquellos días la fiebre por el trabajo se había transformado en obsesión; los ataques de sueño le impedían llevar una pauta de regularidad… Dormía y se despertaba para continuar con un trabajo que no podía terminar porque volvía a ser presa de un sueño que le atenazaba. Recordaba, entonces, las caras de los insomnes que lloraban de impotencia o de los comatosos irreversibles que, quizás no despertaban, por no ver el tiempo perdido…. Entonces se conformaba y luchaba por dormir trabajando y por trabajar durmiendo.
domingo, marzo 25, 2007
El camino de las letras.
Tristeza
Por una alegría, cortada
Por no entender el camino en la travesía
Gravedad o desenfado…
Tanto daba…
…por todo recriminaban
aunque ella no sabía nunca por qué..
cansada de luchar…
y de entenderlos a todos, esforzarse por ello
Los ojos pesaban
La sonrisa se volvía a la inversa
La piel se estiraba
La maldita oca callaba…
…no le salían las bromas…
ni aquellas por las que no la callaban,
lo más triste es que todavía entendía desde la comprensión
y la tristeza….
esta vez era por estar entretenida…
…batallando con rebeldía hacia una batalla
sin justificación, sin caricias…
…en donde sólo podía salir todo peor…
optaba por callar,
excusarse en dolores,
llorar entre sábanas
y sonreír a los demás.
Por una alegría, cortada
Por no entender el camino en la travesía
Gravedad o desenfado…
Tanto daba…
…por todo recriminaban
aunque ella no sabía nunca por qué..
cansada de luchar…
y de entenderlos a todos, esforzarse por ello
Los ojos pesaban
La sonrisa se volvía a la inversa
La piel se estiraba
La maldita oca callaba…
…no le salían las bromas…
ni aquellas por las que no la callaban,
lo más triste es que todavía entendía desde la comprensión
y la tristeza….
esta vez era por estar entretenida…
…batallando con rebeldía hacia una batalla
sin justificación, sin caricias…
…en donde sólo podía salir todo peor…
optaba por callar,
excusarse en dolores,
llorar entre sábanas
y sonreír a los demás.
Entre pensamientos.
De muertes y duendes
Si yo quisiera morir
ya habría apretado el botón de la muerte
un esbrirro de profunda agonía...
... me apresó hasta hacerme llorar, huir...
y lidiar con las caricias de la muerte para, jamás, desaparecer.
Una noche encontré a un duende errante que me miró hasta su latido final....
...si el duende resistía , ¿qué no podía hacer yo?.
La noche estalló
Donde se duermen las hadas, las del pensamiento
Cuando relamen al mirar el río…
…el de la plata
que forman las estrellas
en su camino hacia la luna.
Adiós y hasta mañana
Por un camino de piedras
Donde el polvo se hiela …
….bajo un sol calibrado
donde las piedras son brasas…….
…..entre los fríos y las escarchas,
entre el calor y la sequía…
Ayer viajamos hasta la zona caliente
De un sendero gris
Que cambiaba de color , cada segundo…
Cada minuto… en cada momento..
Desde el suspiro final.
Mi amigo no conocía el nombre de la tarde
Desconocía, también, su tranquilidad
Y el deseo comprimido…
…de la palabra libertad.
Así que se adentró, cansado y triste
Hacia una noche de invierno
Recorriendo pasadizos
Que le quemaron la mirada…
Sin parpadear y aliviado
encontró la mañana ,
encogida dentro de un sol…
mañana que daba paso a una tarde…
…ya no tan temida por mi amigo.
La esfera de aquella luna
Desprendía calor
A la espera de un frescor que…
Ni se podía soñar
Entre la aridez de los polos
Y el desierto de una selva…
Ni recordada.
Si yo quisiera morir
ya habría apretado el botón de la muerte
un esbrirro de profunda agonía...
... me apresó hasta hacerme llorar, huir...
y lidiar con las caricias de la muerte para, jamás, desaparecer.
Una noche encontré a un duende errante que me miró hasta su latido final....
...si el duende resistía , ¿qué no podía hacer yo?.
La noche estalló
Donde se duermen las hadas, las del pensamiento
Cuando relamen al mirar el río…
…el de la plata
que forman las estrellas
en su camino hacia la luna.
Adiós y hasta mañana
Por un camino de piedras
Donde el polvo se hiela …
….bajo un sol calibrado
donde las piedras son brasas…….
…..entre los fríos y las escarchas,
entre el calor y la sequía…
Ayer viajamos hasta la zona caliente
De un sendero gris
Que cambiaba de color , cada segundo…
Cada minuto… en cada momento..
Desde el suspiro final.
Mi amigo no conocía el nombre de la tarde
Desconocía, también, su tranquilidad
Y el deseo comprimido…
…de la palabra libertad.
Así que se adentró, cansado y triste
Hacia una noche de invierno
Recorriendo pasadizos
Que le quemaron la mirada…
Sin parpadear y aliviado
encontró la mañana ,
encogida dentro de un sol…
mañana que daba paso a una tarde…
…ya no tan temida por mi amigo.
La esfera de aquella luna
Desprendía calor
A la espera de un frescor que…
Ni se podía soñar
Entre la aridez de los polos
Y el desierto de una selva…
Ni recordada.
Obsesiones y sueño.
Durante aquellos días la fiebre por el trabajo se había transformado en obsesión; los ataques de sueño le impedían llevar una pauta de regularidad… Dormía y se despertaba para continuar con un trabajo que no podía terminar porque volvía a ser presa de un sueño que le atenazaba. Recordaba, entonces, las caras de los insomnes que lloraban de impotencia o de los comatosos irreversibles que, quizás no despertaban, por no ver el tiempo perdido…. Entonces se conformaba y luchaba por dormir trabajando y por trabajar durmiendo.
Los de la charca.
La rana de aquella charca saltaba de piedra en piedra, buscando los primeros rayos de sol de aquella mañana de Abril…. De vez en cuando hablaba su idioma y los pajarillos se congregaban a su alrededor como si entendiesen lo que ésta decía o como si se aglutinaran en busca de una asamblea para decidir a quien le tocaba el gobierno de la charca en aquel mes. Por esos días las flores se descaraban y los ríos bajaban caudalosos por las nieves que se derretían, pausadas y tranquilas. La rana dibujaba jeroglíficos con sus saltos imaginarios de piedra en piedra…los pajarillos la acompañaban y aquello siempre terminaba siendo una fiesta. Esos días la charca sería gobernada por todos…
Un estruendo de pasos resonaba muy cerca. Risas y chillidos… una piedra surcó el aire cayendo a plomo sobre la charca; después otra y otra más…La rana se escondió, gritando una especie de contraseña al aire; los pajarillos se incrustaron en los matorrales, entre las piedras, más allá de los juncos… Los niños del pueblo ya no tenían frío.
Un estruendo de pasos resonaba muy cerca. Risas y chillidos… una piedra surcó el aire cayendo a plomo sobre la charca; después otra y otra más…La rana se escondió, gritando una especie de contraseña al aire; los pajarillos se incrustaron en los matorrales, entre las piedras, más allá de los juncos… Los niños del pueblo ya no tenían frío.
Engaños en marzo.
El viento de marzo sacudió aquellos primeros días de calor repentino y casi traidor. Nos encontramos con una primavera mal alimentada y desprotegida, por una especie de odio que hacía que despertase con fríos y supurantes vientos que nos encerraron en casa como si las habitaciones fuesen madrigueras.
Los cielos se volvieron, casi transformándose, de invierno y, entre los árboles, se podían ver de nuevo, a las escarchas que nunca se fueron…..aunque los calores nos quisiesen engañar.
Los cielos se volvieron, casi transformándose, de invierno y, entre los árboles, se podían ver de nuevo, a las escarchas que nunca se fueron…..aunque los calores nos quisiesen engañar.
Simón.
El accidente tuvo lugar en el camino que comunicaba el molino harinero, movido por las aguas del río Cambriles, y la masía de la familia del Tío Aquilino. Simón resbaló y cayó, arrastrándose por un terraplén. Se despertó al cabo de un rato; lo supo porque una corteza de olmo que se disponía a ser arrastrada por el agua, cuando abrió los ojos estaba detenida mucho más abajo, rodeada de ramas, hojarasca…Se levantó se quitó el barro de los pantalones y de los brazos y se sentó intentando averiguar qué parte del cuerpo le dolía menos… un sabor dulzón, pero a la vez salado, notaba entre los labios, el golpe de la frente se quejaba supurando sangre.
El dolor del pecho le impedía respirar bien; su tobillo izquierdo se estaba inflamando y ya no lo podía poner en el suelo; su brazo derecho presentaba un aspecto desastroso…. Le costó cerca de tres horas salir de la ribera del río Cambriles, pero sólo quedaban dos horas de sol y sabía que no llegaría al punto de partida. Sabía de la existencia de Aquilino y de su masada, pero también recordaba perfectamente su reputación y sus antecedentes… casi prefería marchar a pie por la senda de los Desviados y arriesgarse a llegar al punto de partida, pero en el punto de partida no habría nadie que lo pudiese trasladar al pueblo… aquella travesía estaba resultando un fracaso. Simón, tenía la certeza de que se acordaría de esta aventura, siempre.
Decidió arriesgarse y pedir ayuda a Aquilino…estaba más cerca, eso era suficiente. Cuando pudo ver las luces de la masada de Aquilino se alegró, pero también se sorprendió porque estaban todas encendidas. Se oían los cantos de una lechuza… se encaminó hacia la masada. Se paró en seco al escuchar un grito estridente, casi de súplica… todos sus músculos empezaron a temblar como asustados, su sangre se heló porque los gritos no cesaban, eran unos gritos más allá de lo humano….Simón puede que ya no fuese Simón cuando patéticamente y atenazado por el dolor se encaminó hacia la masada de Aquilino. Unas ovejas subían a toda prisa, mientras dos jóvenes excursionistas salían despavoridos del granero, estaban atemorizados…quizás aterrorizados, pero Simón no les hizo caso y continuó dirección al granero… parecía un autómata…el bastón que utilizaba como muleta crujía bajo su ímpetu. Aquilino había matado a parte de su rebaño; había escaldado a las aves de corral y empalado a las gallinas… al gallo le había cortado la cabeza, mientras su cuerpo escapada decapitado: el cerdo llevaba el hacha incrustada en su lomo y la gorrina gritaba enloquecida, dándose a las paredes de su corral…Había sangre por todas partes… Simón levantó la cabeza y observó como unas cabras estaban colgando del techo con la lengua fuera y los ojos inflamados… habían tripas, vísceras, lenguas, cabezas, patas de otros animales. Simón vomitó lo poco que había comido aquel día.
Vio a Aquilino como se disponía a destripar, mientras estaba colgado, a su célebre perro Marte… el animal lloraba, pero no podía escapar de aquella atadura… Aquilino, recibió un golpe que le desplomó, al cabo de poco estaba atado mientras el perro le ladraba impenitentemente. Simón se sentó con un teléfono en la mano mientras su frente recibía los lametones de Marte, pero Simón ya no recordaba cómo se llamaba el perro ni en qué día estaba.
El dolor del pecho le impedía respirar bien; su tobillo izquierdo se estaba inflamando y ya no lo podía poner en el suelo; su brazo derecho presentaba un aspecto desastroso…. Le costó cerca de tres horas salir de la ribera del río Cambriles, pero sólo quedaban dos horas de sol y sabía que no llegaría al punto de partida. Sabía de la existencia de Aquilino y de su masada, pero también recordaba perfectamente su reputación y sus antecedentes… casi prefería marchar a pie por la senda de los Desviados y arriesgarse a llegar al punto de partida, pero en el punto de partida no habría nadie que lo pudiese trasladar al pueblo… aquella travesía estaba resultando un fracaso. Simón, tenía la certeza de que se acordaría de esta aventura, siempre.
Decidió arriesgarse y pedir ayuda a Aquilino…estaba más cerca, eso era suficiente. Cuando pudo ver las luces de la masada de Aquilino se alegró, pero también se sorprendió porque estaban todas encendidas. Se oían los cantos de una lechuza… se encaminó hacia la masada. Se paró en seco al escuchar un grito estridente, casi de súplica… todos sus músculos empezaron a temblar como asustados, su sangre se heló porque los gritos no cesaban, eran unos gritos más allá de lo humano….Simón puede que ya no fuese Simón cuando patéticamente y atenazado por el dolor se encaminó hacia la masada de Aquilino. Unas ovejas subían a toda prisa, mientras dos jóvenes excursionistas salían despavoridos del granero, estaban atemorizados…quizás aterrorizados, pero Simón no les hizo caso y continuó dirección al granero… parecía un autómata…el bastón que utilizaba como muleta crujía bajo su ímpetu. Aquilino había matado a parte de su rebaño; había escaldado a las aves de corral y empalado a las gallinas… al gallo le había cortado la cabeza, mientras su cuerpo escapada decapitado: el cerdo llevaba el hacha incrustada en su lomo y la gorrina gritaba enloquecida, dándose a las paredes de su corral…Había sangre por todas partes… Simón levantó la cabeza y observó como unas cabras estaban colgando del techo con la lengua fuera y los ojos inflamados… habían tripas, vísceras, lenguas, cabezas, patas de otros animales. Simón vomitó lo poco que había comido aquel día.
Vio a Aquilino como se disponía a destripar, mientras estaba colgado, a su célebre perro Marte… el animal lloraba, pero no podía escapar de aquella atadura… Aquilino, recibió un golpe que le desplomó, al cabo de poco estaba atado mientras el perro le ladraba impenitentemente. Simón se sentó con un teléfono en la mano mientras su frente recibía los lametones de Marte, pero Simón ya no recordaba cómo se llamaba el perro ni en qué día estaba.
El perro que descansaba.
El perro estaba descansando y resoplando como si hiciese horas extra. Simón se levantó de la hamaca, donde leía, poniéndose a dibujar, en el aire, figuras excéntricas que lo estiraban… de vez en cuando volvía la mirada hacia el descanso, sin complejos, de su perro. Antes de ponerse a leer de nuevo, Simón, cerró los ojos en un ejercicio de memoria , al menos debía intentar recordar la trama del libro para no perderse de nuevo y tener que empezar de cero. Simón, desde el accidente sufría inmensas lagunas en la memoria que él denominaba lagos… se hizo con un perro para que le ayudase a no perderse, a ubicarse, a encontrarse, a saber quién era… pero para recordar el nombre del can no tuvo otro remedio que ponerle de nombre aquello que era una prolongación de Simón. Así, con estos precedentes, el perro se llamaba Pedro….
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